Ley de Intercambio Equivalente

"El hombre no puede ganar nada sin dar primero algo a cambio"
"Para crear algo de igual valor debe perderse"

domingo, 15 de mayo de 2011

Sólo es un grito más...

¿Qué tan dañino es vivir a través de los ojos de los demás? Creo que se ha dicho en reiteradas ocasiones (y así lo he escuchado en mi formación profesional) lo negativo que resulta el vivenciar la propia vida en las experiencias de las demás personas; sin embargo, no concibo otra forma.

He descubierto (y a ratos olvidado) que mi felicidad depende de la felicidad del resto, expresado claramente en que no puedo rodearme de gente triste, que nadie puede verme mal y que siempre soy el árbol, el roble que se mantiene en pie cuando el mundo se cae alrededor. Y es triste hacer conciente este hecho, y cada vez que lo traigo a racionalidad me duele el alma, el corazón, el pecho y toda mi razón.

Muchas veces me he preguntado por qué soy tan buen amigo y cuando yo me siento mal no encuentro a nadie a mi alrededor para expresarme, para llorar, para ser contenido, para recibir apoyo o simplemente para escuchar mis problemas... ¿La razón no es obvia? Vivo mi vida en torno a las experiencias de los demás, por lo que procuro que siempre estén bien, y ante esto creo la imagen de que mi vida gira perfectamente; mentiras que invento, con las que fantaseo, con las que distraigo al mundo. Soy el amigo perfecto, el que está siempre disponible, el que siempre corre para socorrer cuando es necesario, el amigo que siempre recuerda las fechas, que siempre recuerda los hechos, que siempre se alegra por las buenas noticias y que está ahí cuando una lágrima se asoma... Pero soy también ese amigo que está solo, que no sabe expresar lo que siente, que no tiene vivencias propias, que rie para los otros y no porque es feliz, el amigo que siempre al caer la noche reza por todas sus amistades y se olvida de rezar por él, el que siempre pensó en los demás porque le era doloroso pensar en él, el que llora en silencio, el que se desahoga con él mismo, el que le cuenta sus problemas a las almohadas, el que le pide consejos a su espejo, el que da lástima por dentro, el que se odia infinitamente, el que no puede aceptar las cosas que sabe, el que llama sin explicaciones sólo para escuchar una voz familiar, el que está harto de ser quién es y quiere ser más como los demás, el que no quiere crecer porque eso lo acerca cada vez más a la soledad irrefrenable de la edad, el que sabe que nadie leerá lo que escribe, porque todo lo que él dice lo esconde entre frases que nadie entenderá.

¿Cambiará esto algún día? Siendo honesto (aunque es difícil después de mentirme tantas veces), creo que jamás cambiará, porque ante todas las llamadas, los gritos y las alertas, nadie escucha, nadie entiende, nadie se toma el tiempo porque no tiene sentido... ¿Puede tener problemas alguien tan feliz como él? No. Y si alguien logra descifrar el mensaje que se oculta detrás de cada palabra, frase, acto u omisión, no resulta difícil volver a mentir, cambiar la versión, inventar algo o engañar a los demás. Si puedo engañarme a mi mismo, engañar a los demás es pan comido. Y así es... Así ha sido y, lamentablemente, así será... Porque pese a todo mi dolor, pese a toda mi decepción, mi sufrimiento, mi desesperación, me gusta ser como soy, me gusta ser quién soy y mi tormento es necesario para mi... Aunque me odie... Quizás sufro sólo para sentir y no olvidar lo que es tener sentimientos propios, porque sé que mi dolor es sólo mio y de nadie más... Estoy solo, en mi habitación, en mi cama, llorando mientras escucho música deprimente, pero en esta soledad logro encontrarme, logro conectarme con aquellos sentimientos que oculto al mundo... Sufrir es parte de mi naturaleza y no lo concibo si no es así.

¿Morir o Vivir? Ojalá la respuesta fuera tan simple y llanamente sencilla, pero su complejidad se remonta a mi escencia. Si muero termino todo sufrimiento personal, y no existiría para satisfacer mi "objetivo en la vida", vivir en los otros y contener sus emociones. ¿Careceré de sentimientos positivos propios? Quizás, pero mientras lo descubro necesito vivir... Y para ello, necesito mantener mi equilibrio interno y aunque sea dañino todo lo que he descrito, es la única forma que conozco para sobrevivir a ésta, mi temida vida.

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