El tiempo me ha enseñado que la vida es eterna y que el sufrimiento es parte de toda realidad.
La tristeza me abruma y la soledad me absorbe, mis sentidos se nublan extrañamente y mi destino se vuelve vacío. Quisiera despertar de esta extraña pesadilla, pero el sueño se repite y mis latidos se aceleran hasta dar muerte a mi corazón.
Una vez conocí un amor que jamás me correspondió, que amó sin razón a otro corazón y que le engañó con cuerpos que nublaban su sexo y su control. Luego amé a muchos, pero sin verdadero amor, sólo con ilusiones tan pasajeras como fugaces estrellas en un firmamento libre de contaminación; los amé hasta que llegó alguien que nubló mi razón, un motivo de aberración que arrepentido mi corazón dejó. De todo el sufrimiento que mi alma vio sólo sentimientos borrosos y sin recuerdos dejó, todo hasta que llegó aquél nuevo amor, un hombre que nubló todo sentido, que dejó mi corazón atado y que cada detalle de mi vida aceleró; él llegó sin proponerlo yo, aceptó mi invitación y como amigo quedó, pero en mi corazón todo era aun abrumador. Por varios días lo amé y con todo mi ser lo adoré, pero el final llega al atardecer, poco antes del anochecer, y las ilusiones que creé se esfumaron de mi piel, él amaba a otro ser, y ya jamás me iba a corresponder, pero en mi volver, a aquél mundo alejado del placer, creo que esta vez solo me quedaré. Lo amé, no me correspondió, pero en todo este tiempo, feliz pude ser, aunque fuera una mentira que inventó mi corazón, que mi alma se creyó y que mi mente permitió.
Ahora mi alma se apega a cualquier ser que alegre mi querer, sólo esperando a quién corresponder en amor, cuerpo, alma y placer.
La tristeza me abruma y la soledad me absorbe, mis sentidos se nublan extrañamente y mi destino se vuelve vacío. Quisiera despertar de esta extraña pesadilla, pero el sueño se repite y mis latidos se aceleran hasta dar muerte a mi corazón.
Una vez conocí un amor que jamás me correspondió, que amó sin razón a otro corazón y que le engañó con cuerpos que nublaban su sexo y su control. Luego amé a muchos, pero sin verdadero amor, sólo con ilusiones tan pasajeras como fugaces estrellas en un firmamento libre de contaminación; los amé hasta que llegó alguien que nubló mi razón, un motivo de aberración que arrepentido mi corazón dejó. De todo el sufrimiento que mi alma vio sólo sentimientos borrosos y sin recuerdos dejó, todo hasta que llegó aquél nuevo amor, un hombre que nubló todo sentido, que dejó mi corazón atado y que cada detalle de mi vida aceleró; él llegó sin proponerlo yo, aceptó mi invitación y como amigo quedó, pero en mi corazón todo era aun abrumador. Por varios días lo amé y con todo mi ser lo adoré, pero el final llega al atardecer, poco antes del anochecer, y las ilusiones que creé se esfumaron de mi piel, él amaba a otro ser, y ya jamás me iba a corresponder, pero en mi volver, a aquél mundo alejado del placer, creo que esta vez solo me quedaré. Lo amé, no me correspondió, pero en todo este tiempo, feliz pude ser, aunque fuera una mentira que inventó mi corazón, que mi alma se creyó y que mi mente permitió.
Ahora mi alma se apega a cualquier ser que alegre mi querer, sólo esperando a quién corresponder en amor, cuerpo, alma y placer.
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