Ley de Intercambio Equivalente

"El hombre no puede ganar nada sin dar primero algo a cambio"
"Para crear algo de igual valor debe perderse"

martes, 16 de marzo de 2010

Pasión Desmedida.

Aferrado a tu cintura, viendo pasar el tiempo, besando lentamente tus labios cálidos con el fuego que desde tu interior encienden. "Te Amo" susurras a mi oído y mientras me desvelo te desnudo sintiendo cada centímetro de tu piel, arrojando tus ropas sobre la fría cama que esperaba nuestro calor. Quitas mi camisa mientras besas mi pecho y sigues hasta encontrar el pantalón, deslizas tus dedos por entre mis rodillas y desabrochas aquél lastimero botón. Acercamos nuevamente nuestros labios que se funden lentamente en el silencio de tus suspiros. El fuego que nos enciende quema más que sólo nuestros labios y calienta aquello que las ropas ocultan, nuestras pieles que comienzan a quedar desnudas van dejando a la vista el amor que siento a tu lado; te aprieto contra mi cuerpo y te abrazo en un profundo ósculo de belleza sobrenatural, nuestros cuerpos ya desnudos no pueden más que admirarse de la ternura que sienten a la vez.

Ambos sobre la cama, acostados entre las sábanas, nos movemos hasta quedar frente a frente y piel contra piel. Tus ojos observan mi rostro como un niño descubriendo el mundo ante su nueva visión, mis ojos buscan entre los tuyos aquella chispa de pasión que me encendieron la primera vez. El calor aumenta y nuestros cuerpos comienzan a liberar el sudor que baña nuestro amor, tu cuerpo chocando contra el mío y nuestras almas elevándose al espacio sin pensar en nada más. Sólo somos tú y yo; sólo somos yo y tú.

Beso tus labios y atravieso tu cuello, tu pecho siente mi lengua bajando despacio, jugando entre el cielo y el infierno hasta encontrar tu ombligo y lamerlo... Miro a tus ojos que apuntan al cielo y bajas la mirada para decirme "Te Quiero", mientras sigo mi camino a tu cuerpo desnudo, a tu piel sin trabajo. Suspiras hondamente mientras tu respiración se agita, suspiras profundamente mientras tu corazón palpita. Una explosión de placer sumerge tu cuerpo en un desdén imposible de prever, la humedad de mis labios unidos al calor de tu piel invitan a tu ser a caer bajo mis pies. Pasa el tiempo y no me detienes, suspiras y miras, más no me detienes. Elevo mi vista, alzo mi rostro y junto a tus labios un beso te entrego. Ahora tú bajas, ahora tú juegas con mi cuello, pasas por entre mi pecho y te detienen dos lunas con las que juegas entre mordiscos y dedos; pasas por mi ombligo y te saltas hasta mi cuerpo, sin tener tiempo me comes entero, mi cuerpo yace entre tus labios y tus manos que realizan un gran trabajo. Quisiera pronunciar palabras de amor en momentos de tan alta pasión, pero mis suspiros y jaleos no me dejan respirar.

Al fin tu cuerpo y el mío se unen, ambos unidos por la pasión y el calor de aquella noche, ambos abrazados mientras nos observamos. Nuestros cuerpos compenetrados en uno solo forman una bonita figura de placer y asombro, de amor y risotto. Extraños momentos vivimos y ahora quedan en la nada, pues nuestras almas se fusionaron en mundos imaginarios.
Tu cuerpo y el mío unidos, uno en el otro y balanceando nuestras energías hasta explotar de alegría. Un suave movimiento y un muy brusco despertar hacen que nuestros cuerpos se dispongan a explotar.

Mientras el sudor sigue bañando nuestra piel, mientras el calor sigue quemando como la hiel, mientras el fuego de nuestra pasión no se consuma por completo nuestras almas no se podrán dividir. Un mordisco en tu cuello, un suspiro profundo entre mis huesos, una palabra suave en mi oído, un movimiento brusco y tu cuerpo cae tendido. Los movimientos cesan, los besos consumen el tiempo, el silencio de los suspiros aumenta y aquél liquido de amor nos baña a ambos.

Un "Te Amo" de mis labios a los tuyos y un "Te Amo" de los tuyos a los míos. Nuestros cuerpos agotados en un cuarto desordenado, sobre una cama mal habida que refugió nuestros delitos. Sabíamos que no podíamos hacerlo, sabíamos que aquellos besos inquietos nos llevarían a hacerlo, pero decidimos seguir y soportar el fuerte desenlace que pronto tendría que ocurrir. Tus labios se cerraron y tus ojos miraron lejos; mis labios buscaron una palabra perdida en los recuerdos mientras mis ojos presenciaban imágenes pasadas. Ya no había nada, nuestros cuerpos bañados en pasión, nuestras almas revoloteaban entre mundos de papel y nuestra piel no reconocía las huellas dejadas en el.

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