Ley de Intercambio Equivalente

"El hombre no puede ganar nada sin dar primero algo a cambio"
"Para crear algo de igual valor debe perderse"

lunes, 15 de marzo de 2010

De Vuelta a la Tranquilidad

La tranquilidad vuelve a mi alma, vuelve a mi ser y vuelve nuevamente a mi vida. Es extraño, pues aún te extraño, aún espero recibir un mensaje en el que lamentas lo último que dijiste, y que quieres luchar por mi, por mis sentimientos, por mi cuerpo, por mi amor... Pero no, ya sé que no llegará aquello jamás.

Creo que es por eso que la tranquilidad vuelve a mi mente, pues ya terminé de convencerme de que no volverás, , de que aquél correo jamás llegará y de que nuestras vidas no se volverán a cruzar. Sé que mi vida se relaja nuevamente pues ya no me inquieto al revisar mi correo, ya no me esfuerzo por saber de ti y principalmente porque veo el sol salir por entre las montañas y no sigue lloviendo como hace un mes atrás.

Intentaste volver, y aunque quizás no sea así, pienso que fue porque no te resultó olvidarme, porque no te resultó estar con aquella persona que te mantenía tan feliz, aquél que iluminaba tu vida aunque fuera sólo una ilusión. Por eso siento que aquello no me afectó, que quisieras volver (yo pensando eso) no era una opción en aquél momento, por lo que tu enojo no sólo me molestó, sino que me produjo mayor indiferencia, fue el suicidio que faltaba para asesinar lo que quedaba de aquél amor.

Insisto... Sigo sintiendo más tranquila mi vida, puedo volver a ver el presente de manera clara y el futuro con un sol radiante. Puedo pensar que la vida sonríe y que tú vives feliz en un mundo ajeno al mío. No, no puedo odiarte pues te amé con desdén, pero tampoco puedo seguir amando tu recuerdo cuando ya no estás presente, tampoco puedo seguir amando la persona que eras cuando ahora eres diferente. No, no puedo ni odiarte, ni amarte; pero no me eres indiferente.
No queda más que pensar en el futuro y un futuro contigo no es viable.
Sólo espero que llegue a mi vida aquél hombre que pueda comprenderme, que me ame por sobre todas las cosas y que sepa como me siento, que no dude de mis sentimientos y que no me mienta, que respete mi realidad y que valore todo lo que puedo entregar. Y aunque sé que en algún momento llegará, o que tú pudiste ser aquél y que jamás volverás... Sólo sé que el futuro no existe aún y que no pierdo nada con sólo soñar, así como también sé que el amor jamás se va a acabar.

Ahora sé que aquellas palabras (sin contexto) que leíste y reescribiste provenían de aquí, de mi página de desahogo personal... Por lo que podría pensar que leerás esto también. Pero no, no lo pensaré, pues no quiero dedicarte palabras que puedan generar reacción, ya que lo que aquí redacto es un conjunto de emociones que me embargan en un momento y no son una realidad latente y permanente. Si lo lees... Bien, sabrás que siento hoy. Si no lo lees... Mejor aún, no sabrás nada de mi y me podrás olvidar. (Aunque ya dijiste que yo estaba muerto para ti y que no querías saber nada de mi... Lo que entiendo y comprendo)

*El último párrafo sonó egocéntrico, pero no es así... No es de egocéntrico sino más bien de darme un minuto y hablar de lo que siento.

No hay comentarios.: