La parte feliz de mi corazón vuelve a llorar lágrimas al mar.
Es todo tan extraño, tan confuso... Me siento demasiado mal.
Sé que cometí un error, sé que la embarré, pero también sé que gracias a ese error pude ser feliz... Ahora sé que aquella felicidad no se puede comparar con la felicidad que ya tenía a mi lado y junto a mi.
De verdad, me gustó ver tu rostro buscando el mio, aquellas palabras al aire que buscaban una respuesta del otro y después aquél beso robado de mi mejilla con un piropo que cautivó mis oídos. Conversación estándar, información irrelevante y aquella frase que golpeó a mi corazón: "¿Por qué no te vienes a mi casa, no como jote, como buena onda?"
De ahí en adelante, un sin fin de errores.
Decidí irme con él porque me gustaron sus ojos, su pelo cayendo sobre su frente, sus bellos labios y la simpatía que me cautivó; decidí irme con él porque creí que sería feliz, que sería algo especial, que podríamos compartir nuestras vidas; decidí irme con él porque creí que me entenderías y que aceptarías que encontrara a aquella persona que pudiera llenar mi corazón.
Sí, sé que cometí un error de irme y dejarte atrás, de saber que íbamos juntos y debíamos volver juntos... Sé que la embarré, y de verdad que me lamento demasiado, y no sabes cuanto... Bueno, tampoco sabrás cuanto es lo que lo siento porque te niegas a creer mis sentimientos hacía ti; pero de verdad lamento haber pensado más en mi que en ti, de verdad que lamento mucho haber tomado tan mala decisión ayer. Pero hasta ahora no lo pensé así... Continuaré...
Te busqué, y ya desde ese momento te molesté, pero en ese momento no veía más allá de aquellos ojos que me miraban con ansías de partir a su hogar. Te dije, y te herí, aún recuerdo aquella cara con la que miraste y dijiste "Adiós". Caminé con culpa hasta llegar al taxi que nos dejó en aquél edificio. Mi culpa no mermó hasta entrar en su habitación y probar de la pizza que con sus manos cocinó. Poco a poco los ánimos comenzaron a llenarse de pasión, el ambiente llamaba a la tentación y nuestras ropas se desprendieron con tal facilidad que quedamos desnudos ante la realidad, sin culpas ni pensamientos, desnudos uno frente a otro para amarse con la suavidad de aquellas caricias.
Al terminar, nos miramos y nos besamos, nos acostamos y tal vez nos abrigamos. Yo te abracé y mire tu rostro que poco a poco se iba al mundo de los sueños. Hace tiempo tenía ganas de volver a dormir con alguien a mi lado, de poder abrazarlo y besarlo, de ver su rostro al dormir y vigilar sus sueños hasta que la noche llegue a su fin; y así lo hice, uno al lado del otro, a veces abrazados, a veces sólo mirando su rostro, aquellos labios entreabiertos que invitaban a ser besados, apartando su cabello de la cara y acariciándole suavemente... Despertar a tu lado fue una experiencia verdaderamente feliz, saber que querías que me quedara ahí junto a ti, y que no me fuera de tu lado aunque fuera por sólo un minuto más revitalizó mi alma, recordé lo que era amar.
Todo el día junto a ti fue una "experiencia religiosa", abrazados a ratos, viendo tu rostro, tu sonrisa y escuchando tus palabras... Sé que no era verdadero amor, pero fue bonito volver a sentir aquél calor que embriagaba mi sed. Preparaste el desayuno para los dos, te tomaste muchas molestias para con alguien a quién no conocías hace más de un par de horas. Todo el día junto a ti, toda la mañana-tarde acostados y después almorzar fuera. Cada beso a escondidas, cada caricia extraña... Todo me hacía sentir extrañamente feliz.
Pero sí, me olvidaba de ti. Tú llamada me volvió a la realidad, a aquello que olvidaba y que me dolía aún más. Llegar a mi hogar, aún medio feliz y conversar contigo, comprobar aquél sentido dolor que sentías en tu corazón contra mi desleal actuar rompió e hizo añicos aquello que sentía por mi amante, su cuerpo y todo lo que pasó.
Si llegas a leer esto, de verdad lamento mi alta traición y sé que no hay condena que castigue mi actuar, así como también quiero que sepas que si me dejas entrar en tu vida una vez más no cometeré tal error. Aunque no creo que ello vuelva a ocurrir... De verdad te quiero mucho, y lamento que una "calentura" mermara tu cariño por este servidor.
Es todo tan extraño, tan confuso... Me siento demasiado mal.
Sé que cometí un error, sé que la embarré, pero también sé que gracias a ese error pude ser feliz... Ahora sé que aquella felicidad no se puede comparar con la felicidad que ya tenía a mi lado y junto a mi.
De verdad, me gustó ver tu rostro buscando el mio, aquellas palabras al aire que buscaban una respuesta del otro y después aquél beso robado de mi mejilla con un piropo que cautivó mis oídos. Conversación estándar, información irrelevante y aquella frase que golpeó a mi corazón: "¿Por qué no te vienes a mi casa, no como jote, como buena onda?"
De ahí en adelante, un sin fin de errores.
Decidí irme con él porque me gustaron sus ojos, su pelo cayendo sobre su frente, sus bellos labios y la simpatía que me cautivó; decidí irme con él porque creí que sería feliz, que sería algo especial, que podríamos compartir nuestras vidas; decidí irme con él porque creí que me entenderías y que aceptarías que encontrara a aquella persona que pudiera llenar mi corazón.
Sí, sé que cometí un error de irme y dejarte atrás, de saber que íbamos juntos y debíamos volver juntos... Sé que la embarré, y de verdad que me lamento demasiado, y no sabes cuanto... Bueno, tampoco sabrás cuanto es lo que lo siento porque te niegas a creer mis sentimientos hacía ti; pero de verdad lamento haber pensado más en mi que en ti, de verdad que lamento mucho haber tomado tan mala decisión ayer. Pero hasta ahora no lo pensé así... Continuaré...
Te busqué, y ya desde ese momento te molesté, pero en ese momento no veía más allá de aquellos ojos que me miraban con ansías de partir a su hogar. Te dije, y te herí, aún recuerdo aquella cara con la que miraste y dijiste "Adiós". Caminé con culpa hasta llegar al taxi que nos dejó en aquél edificio. Mi culpa no mermó hasta entrar en su habitación y probar de la pizza que con sus manos cocinó. Poco a poco los ánimos comenzaron a llenarse de pasión, el ambiente llamaba a la tentación y nuestras ropas se desprendieron con tal facilidad que quedamos desnudos ante la realidad, sin culpas ni pensamientos, desnudos uno frente a otro para amarse con la suavidad de aquellas caricias.
Al terminar, nos miramos y nos besamos, nos acostamos y tal vez nos abrigamos. Yo te abracé y mire tu rostro que poco a poco se iba al mundo de los sueños. Hace tiempo tenía ganas de volver a dormir con alguien a mi lado, de poder abrazarlo y besarlo, de ver su rostro al dormir y vigilar sus sueños hasta que la noche llegue a su fin; y así lo hice, uno al lado del otro, a veces abrazados, a veces sólo mirando su rostro, aquellos labios entreabiertos que invitaban a ser besados, apartando su cabello de la cara y acariciándole suavemente... Despertar a tu lado fue una experiencia verdaderamente feliz, saber que querías que me quedara ahí junto a ti, y que no me fuera de tu lado aunque fuera por sólo un minuto más revitalizó mi alma, recordé lo que era amar.
Todo el día junto a ti fue una "experiencia religiosa", abrazados a ratos, viendo tu rostro, tu sonrisa y escuchando tus palabras... Sé que no era verdadero amor, pero fue bonito volver a sentir aquél calor que embriagaba mi sed. Preparaste el desayuno para los dos, te tomaste muchas molestias para con alguien a quién no conocías hace más de un par de horas. Todo el día junto a ti, toda la mañana-tarde acostados y después almorzar fuera. Cada beso a escondidas, cada caricia extraña... Todo me hacía sentir extrañamente feliz.
Pero sí, me olvidaba de ti. Tú llamada me volvió a la realidad, a aquello que olvidaba y que me dolía aún más. Llegar a mi hogar, aún medio feliz y conversar contigo, comprobar aquél sentido dolor que sentías en tu corazón contra mi desleal actuar rompió e hizo añicos aquello que sentía por mi amante, su cuerpo y todo lo que pasó.
Si llegas a leer esto, de verdad lamento mi alta traición y sé que no hay condena que castigue mi actuar, así como también quiero que sepas que si me dejas entrar en tu vida una vez más no cometeré tal error. Aunque no creo que ello vuelva a ocurrir... De verdad te quiero mucho, y lamento que una "calentura" mermara tu cariño por este servidor.
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