Recordar es volver a experimentar aquellos nefastos momentos que desearíamos olvidar y que nuestra mente no impide borrar. Recordar viejos tiempos es volver a experimentar la felicidad que nos dejó y reflexionar sobre la inmunda sociedad que nos alejó. Recordar no es más que sentarse en algún lugar a pensar lo solitaria de nuestras existencias y los arreglos ineficientes en nuestro quehacer.
Quisiera vivir un tiempo en el que no se pueda recordar, donde no exista un pasado que extrañar, donde no haya un futuro donde mirar y por sobre todo que no exista el letargo de un presente que construya lo demás.
Quisiera regresar muchas veces a aquél instante en que eramos sólo uno y en que nada nos separaría. Sé que mi inmadurez me lleva a cometer tonteras de las cuales arrepentirme después, sé que mis celos son extraños y que el mundo en mi cabeza gira al revés. Sé tantas cosas de mi que nadie sabe, sé tantas cosas de mi que el mundo aún no sospecha... Sé tantas cosas de mi que sé que lo mejor sería morir... Recordar viejos momentos es un paso al suicidio, es meter un pie en el dolor y en el sufrimiento que ya pasé para traerlo al presente y volver a sufrirlo otra vez. No es lo mejor, no es lo más saludable, no es lo más feliz... Pero mostrando una sonrisa al mundo tengo que experimentar el dolor en privado... Donde nadie me enjuicie, donde nadie me piense, donde nadie aconseje sin saber y donde nadie pueda ver las lágrimas que caen día a día por mi piel.
Siento que volver el tiempo atrás sería revivir los momentos que allá quedaron... Siento que el misterio de la vida no deparó felicidad en mi camino, sino sólo estadios de mantención para llegar al final de mis días. Mostrar una cara de eterna felicidad al mundo no es sinónimo de felicidad, es sólo una careta que me ayuda a sobrellevar mi pesada existencia e ignorar a los demás.
Recuerda que también soy humano, recuerda que también siento y tengo problemas... Recuerda que también puedo llorar y solicitar mi muerte... Recuerda que vivo en las tinieblas bajo el acecho de un oscuro sol que jamás podrá iluminar mi días... Recuerda que soy tal ave que viaja de un mundo a otro y que regresa a llorar antes de encontrar la verdadera felicidad.
Déjame solo... Siempre he querido estar solo... Siempre ansío la soledad, pues es en la única en la que puedo llorar y descubrir mi triste enfermedad. Déjame solo para pensar, para volver a recordad, para añorar y para sentir... Déjame solo para sufrir en la soledad que me da tu compañía.
Quisiera vivir un tiempo en el que no se pueda recordar, donde no exista un pasado que extrañar, donde no haya un futuro donde mirar y por sobre todo que no exista el letargo de un presente que construya lo demás.
Quisiera regresar muchas veces a aquél instante en que eramos sólo uno y en que nada nos separaría. Sé que mi inmadurez me lleva a cometer tonteras de las cuales arrepentirme después, sé que mis celos son extraños y que el mundo en mi cabeza gira al revés. Sé tantas cosas de mi que nadie sabe, sé tantas cosas de mi que el mundo aún no sospecha... Sé tantas cosas de mi que sé que lo mejor sería morir... Recordar viejos momentos es un paso al suicidio, es meter un pie en el dolor y en el sufrimiento que ya pasé para traerlo al presente y volver a sufrirlo otra vez. No es lo mejor, no es lo más saludable, no es lo más feliz... Pero mostrando una sonrisa al mundo tengo que experimentar el dolor en privado... Donde nadie me enjuicie, donde nadie me piense, donde nadie aconseje sin saber y donde nadie pueda ver las lágrimas que caen día a día por mi piel.
Siento que volver el tiempo atrás sería revivir los momentos que allá quedaron... Siento que el misterio de la vida no deparó felicidad en mi camino, sino sólo estadios de mantención para llegar al final de mis días. Mostrar una cara de eterna felicidad al mundo no es sinónimo de felicidad, es sólo una careta que me ayuda a sobrellevar mi pesada existencia e ignorar a los demás.
Recuerda que también soy humano, recuerda que también siento y tengo problemas... Recuerda que también puedo llorar y solicitar mi muerte... Recuerda que vivo en las tinieblas bajo el acecho de un oscuro sol que jamás podrá iluminar mi días... Recuerda que soy tal ave que viaja de un mundo a otro y que regresa a llorar antes de encontrar la verdadera felicidad.
Déjame solo... Siempre he querido estar solo... Siempre ansío la soledad, pues es en la única en la que puedo llorar y descubrir mi triste enfermedad. Déjame solo para pensar, para volver a recordad, para añorar y para sentir... Déjame solo para sufrir en la soledad que me da tu compañía.
1 comentario:
Sueñame una vez más... Sueñame y volveré a la realidad...
Antes de perder el juicio romperé contra el cristal de la sociedad y gritaré que de amor me he vuelvo loco.
Ámame una vez más... Ámame que yo no puedo hacerlo más.
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