Qué tristes se han vuelto los días, solitarios, grises, llenos de nubes que tapan al sol... Que extraño pararme en este mundo y en cómo está este mundo, donde la felicidad desaparece tras la soledad, y así vemos como vamos quedando solos, sin palabras, sin aire, sin sentimientos, sin caricias, sin abrazos, sin emociones que enturbien la realidad aunque sea un momento.
Qué tristes y vacíos han ido transformándose los días en que la amistad comienza a desaparecer dejando en aquél espacio sólo el egoísmo y la individualidad, aquella que nos aleja del otro y nos hace desaparecer en nuestra propia imagen y necesidad.
En días así vuelvo a replantearme el significado de la amistad, vuelvo a plantearme el sentimiento de entregar la vida por el otro, de estar cuando el otro más lo necesite e incluso la sola emoción de querer estar con esa otra persona para no estar en soledad... Tantas cosas que cambian de perspectiva cuando la oscuridad de estos días acecha el corazón y la mente de quién escribe...
Replanteamientos inexplicables de palabras indescifrables, son actividades que descansan en estos días, que se regocijan con su llegada y que por sobre todo desentienden al resto de los días...
Expiación, peligrosa palabra que envuelve en pecado una acción o pensamiento resultante de un juicio simplificado en una sola visión... ¿Expiaremos los pecados del mundo al hacerlo en una sola persona? A veces sí. Pero es aún más complicado cuando queremos expiar aquellos sentimientos causados por racionalidades que convergen en el pecado. Pensar que la amistad es sólo un instrumento más para la utilización en el control de la soledad y que la solidaridad no es más que la acción que nos lleva a cumplir con aquello... No, no estoy solo, tengo muchos amigos, tengo a mi pareja, tengo a mi familia, tengo una mascota... Pero si no estuviera yo detrás de ellos, ¿Qué tan acompañado me sentiría? Lo suficientemente acompañado y lejos de la soledad mientras ellos necesiten de mi compañía, pero quitando aquella necesidad de estar con el otro, de no estar en soledad... ¿Me sentiría en completa soledad? Si.
Personas, socialización, civilizaciones, cultura... Todos elementos creados para no dejarnos vencer por la soledad. Amistad, familia, parejas, mascotas... Todos elementos necesarios para combatir la soledad. Mientras más amigos tenga menos solo me encuentro y mientras menos amigos tenga, más cerca de la libertad me encuentro.
Si, libertad, grandiosa palabra que nos hace sentir extraídos de este mundo, de los sentimientos, del otro... Liberarse de aquellas cadenas que nos atan a las otras personas es el gran paso que nos guía a la muerte, que nos acerca día a día al abatimiento, actividad vencida por la soledad, nuestro enemigo mortal.
Amigos, familiares y pareja... Estamos, llegamos y nos vamos en total soledad, mira a tu alrededor una noche antes de dormir, observa y piensa en cuantas personas necesitan estar cerca de ti, piensa en aquellas personas a las que resultes imprescindible y piensa en aquellas personas que no podrían seguir sin ti. Piensa en cuantas de ellas sacrificarían la vida por ti, piensa en cuantas estarían años a tu lado, piensa en aquellas que creerían en tu inocencia con pruebas en contra bajo sus narices y piensa en aquellas que te hablan y consuelas sin que las llames ni les hables... Piensa en todo ello y luego piensa en qué harías tú si cada una de esas personas desapareciera... ESTAMOS SOLOS, siempre hemos estado solos y sólo buscamos al otro para no estar solos, por lo que si desapareciese alguien le reemplazaríamos para seguir luchando contra el mayor miedo de la humanidad, la SOLEDAD.
Qué tristes y vacíos han ido transformándose los días en que la amistad comienza a desaparecer dejando en aquél espacio sólo el egoísmo y la individualidad, aquella que nos aleja del otro y nos hace desaparecer en nuestra propia imagen y necesidad.
En días así vuelvo a replantearme el significado de la amistad, vuelvo a plantearme el sentimiento de entregar la vida por el otro, de estar cuando el otro más lo necesite e incluso la sola emoción de querer estar con esa otra persona para no estar en soledad... Tantas cosas que cambian de perspectiva cuando la oscuridad de estos días acecha el corazón y la mente de quién escribe...
Replanteamientos inexplicables de palabras indescifrables, son actividades que descansan en estos días, que se regocijan con su llegada y que por sobre todo desentienden al resto de los días...
Expiación, peligrosa palabra que envuelve en pecado una acción o pensamiento resultante de un juicio simplificado en una sola visión... ¿Expiaremos los pecados del mundo al hacerlo en una sola persona? A veces sí. Pero es aún más complicado cuando queremos expiar aquellos sentimientos causados por racionalidades que convergen en el pecado. Pensar que la amistad es sólo un instrumento más para la utilización en el control de la soledad y que la solidaridad no es más que la acción que nos lleva a cumplir con aquello... No, no estoy solo, tengo muchos amigos, tengo a mi pareja, tengo a mi familia, tengo una mascota... Pero si no estuviera yo detrás de ellos, ¿Qué tan acompañado me sentiría? Lo suficientemente acompañado y lejos de la soledad mientras ellos necesiten de mi compañía, pero quitando aquella necesidad de estar con el otro, de no estar en soledad... ¿Me sentiría en completa soledad? Si.
Personas, socialización, civilizaciones, cultura... Todos elementos creados para no dejarnos vencer por la soledad. Amistad, familia, parejas, mascotas... Todos elementos necesarios para combatir la soledad. Mientras más amigos tenga menos solo me encuentro y mientras menos amigos tenga, más cerca de la libertad me encuentro.
Si, libertad, grandiosa palabra que nos hace sentir extraídos de este mundo, de los sentimientos, del otro... Liberarse de aquellas cadenas que nos atan a las otras personas es el gran paso que nos guía a la muerte, que nos acerca día a día al abatimiento, actividad vencida por la soledad, nuestro enemigo mortal.
Amigos, familiares y pareja... Estamos, llegamos y nos vamos en total soledad, mira a tu alrededor una noche antes de dormir, observa y piensa en cuantas personas necesitan estar cerca de ti, piensa en aquellas personas a las que resultes imprescindible y piensa en aquellas personas que no podrían seguir sin ti. Piensa en cuantas de ellas sacrificarían la vida por ti, piensa en cuantas estarían años a tu lado, piensa en aquellas que creerían en tu inocencia con pruebas en contra bajo sus narices y piensa en aquellas que te hablan y consuelas sin que las llames ni les hables... Piensa en todo ello y luego piensa en qué harías tú si cada una de esas personas desapareciera... ESTAMOS SOLOS, siempre hemos estado solos y sólo buscamos al otro para no estar solos, por lo que si desapareciese alguien le reemplazaríamos para seguir luchando contra el mayor miedo de la humanidad, la SOLEDAD.
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