Ley de Intercambio Equivalente

"El hombre no puede ganar nada sin dar primero algo a cambio"
"Para crear algo de igual valor debe perderse"

domingo, 16 de marzo de 2008

Cien muertes de un asesino.

En eterna oscuridad mi identidad se perdió y jamás la volveré a encontrar, la pena se fundió en mi corazón y lo mismo a mi me pasó, me fundí en el calor de la sangre y en la calidez del sufrimiento, me embargué en mil pesares y me encendí entre llantos y mutilaciones.
Cien minutos pasan y cien veces quedan marcadas en mi piel, cien veces el atardecer y cien veces en la piel; blanca cuchilla en rojo intenso bañado se mantiene pasando por pasadizos y escurridizos sitios que sin venganza se abren paso para ser recorridos incógnito.
Dos latigazos subrayan mi piel y tres golpes dan fuerza al puño que, aferrado al puñal, se atiende a combatir; cuatro lágrimas brotadas irradian el sudor que mi cuerpo comienza a segregar y cinco veces tu cuerpo aclamé antes de que el mio se fundiera en el poder.
Aún recuerdo ese momento en que cegado en el éxtasis del dolor tomé el poder y el control de mi dominación y de mi abominación que sucumbió luego a la fuerza de la piedad, pero que se avivó en el calor de la sangre que brotaba indulgente de mi ojos para así terminar mi sacrificio y terminar así la vida que Dios quitó de la maldad y embarró de piedad, piedad invisible, inexistente y que marcó tanto mi piel como aquél acero al rojo vivir que simbolizó en mi blanquecina piel aquella marca que hoy has de ver y que, como blanco cuchillo, intentó quitarme el poder de la supuesta maldad, pero que en realidad sólo formaba parte de mi humanidad, de la naturaleza, de la eternidad, del fuego en la oscuridad y de la exquisita soledad.

Cien veces viví y cien veces vi morir, más de ellas sólo una no fue bajo las vagas cicatrices de estas manos lastimosas que brillan aun con la luz de las vidas que terminó y que no volverán a destellar, pero aun así en mi momento sólo un sentimiento era el que me recorría, una extraña pasión que hasta el último de mi fin pude finalizar, hasta la victoriosa muerte de tu asesino, hasta que el victorioso cuchillo en su corazón se clavó y que mis abultados dedos de las cuencas sus ojos sacó para que no vieras la luz que a tantas personas lleva al paraíso. Tus ojos serán los testigos de mi acción y todas aquellas huellas que en mi piel quedaron no serán más que momentos en que cien veces te busqué y en que cien vidas tuvieron que pasar para ver tu atardecer somnoliento en mi poder.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hello. This post is likeable, and your blog is very interesting, congratulations :-). I will add in my blogroll =). If possible gives a last there on my blog, it is about the Celular, I hope you enjoy. The address is http://telefone-celular-brasil.blogspot.com. A hug.