Ley de Intercambio Equivalente

"El hombre no puede ganar nada sin dar primero algo a cambio"
"Para crear algo de igual valor debe perderse"

miércoles, 19 de marzo de 2008

La Bomba de mayor Destrucción

Fuegos artificiales que inundaban la ciudad, todo era canto y alegría, todo era debastadora soledad en aquél pequeño cuarto de hotel en medio del mar.

Tú habías tomado el barco temprano esa mañana mientras yo aun dormía, o eso creías; te levantaste temprano, te duchaste y vestiste tan rápido como nunca vi, luego de un pronto desayuno abriste la puerta, me lanzaste un beso que sólo con mi amor logré capturar y te desvaneciste a través de aquella madera que simbolizaba la separación entre tú y yo.
Bajaste las escaleras y tomaste aquél taxi que día a día te llevaría al trabajo, subiste, pagaste el pasaje, recorriste la ciudad y observaste las caras que a tu lado pasaban sin saber de tu existencia... Como te encantaba pasear así por la ciudad, sintiéndote parte y agente externo a la sociedad... Llegaste a tu trabajo, subiste a tu piso, te sentaste frente a tu computador lo encendiste y viste nuestra fotografía en tu escritorio, te quedaste pensando en lo bien que la hemos pasado juntos y en lo mucho que nos amamos... Yo aún pienso en ello y seguiré pensando así hasta que ya no pueda vivir... Terminaste de revisar las carpetas que el día anterior habías dejado sin trabajar y volviste a ver nuestra fotografía, apoyaste tu bello rostro entre tus manos y recordaste cuando nos conocimos, aquella torpeza del destino que nos uniera, y mientras hacías esto todo se nubló.

Fue un estruendoso ruido, seguido de personas que aun podían correr, mientras por entre los pasillos un fuerte calor comenzaba a surgir, el edificio se incendiaba, el momento culmine llegaba.
Todo fue una horrible casualidad, cambiaste tu turno con un compañero que me acompaña en estos momentos, cambiaste tu oficina días antes del incidente, cambiaste los papeles y los acercaste, te dormiste en una ensoñación que de felicidad sólo volvió dolor.
Tú y cien personas, tú y cien vidas que no volverán a palpitar, mil y mil suman más que dos mil muertes, suman familias destruidas, amores irreconciliables, tortuosos momentos, golpes dentro de nuestras vidas tan hondos como el dolor de aquél que nos dejó.

Fuegos artificiales y todo es júbilo y alegría, más aquella que mi cuerpo día a día consumía se terminó aquél día que bajo escombros y quemaduras la policía te encontró, todo acabó aquél día que por hacerme el dormido no me despedí ni te devolví aquél beso que cada mañana lanzabas al aire sabiendo que mi amor lo recibiría, todo acabó.

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