Ley de Intercambio Equivalente

"El hombre no puede ganar nada sin dar primero algo a cambio"
"Para crear algo de igual valor debe perderse"

viernes, 19 de febrero de 2010

Confusa Confusión.

Una herida que sangra confusión y un dolor que ríe entre lágrimas, que avanza y retrocede, que muchas veces no se mueve. Un sentimiento que va hacia adelante pero se detiene, mira atrás y quiere volver a llorar; una emoción que nace y muere, que vive y fallece, que en segundos se desarrolla y en minutos se desvanece. Un ir y venir de pensamientos y sentimientos que lastiman mi corazón que lo inundan de preguntas y dudas que no tienen solución.

Una confusión que llena mi cuerpo, unas ganas de lanzarme a tus brazos y gritarte "Te Amo" y un deseo de mirar al frente y olvidarme de tu piel, de tus labios, del ayer. Nada, nada se compara a este suplicio, a estas ganas locas de dejas de pensar, de dejar de sentir, de dejar de recordad.
Quiero soñar que no vuelvo a despertar, quiero soñar que jamás esto pasó, que fue una pesadilla de la cual tarde o temprano despertaré, que fue un feo sueño que jamás imaginé, que la realidad se puede desvanecer y que los deseos se puedan ver.

No puedo olvidarme de ti, no puedo olvidar tu piel, tus besos, tu aroma, tus caricias y tus palabras, no puedo olvidar tus bromas, tus pesadeces y tu risa, no puedo olvidar tus cambios de humor, tu mirada al decir "Adiós", tu sonrisa diciendo "Te Quiero" y aquella tarde diciendo "Terminemos". No puedo olvidar aunque sólo deseo dejar de recordar, mi mente está envuelta en tinieblas tan negras que no me dejan respirar, que me ahogan y me hacen sucumbir frente a mi identidad, me ocultan sin dejar ver quién soy, sin dejar ver donde voy o donde estoy. No puedo olvidarte, no quiero olvidarte... Aunque tú quizás ya me hayas olvidado, ya me hayas cambiado, ya me hayas odiado.

Las lágrimas dejaron de caer de mis ojos y se acumulan en el fondo de mi corazón; las palabras dejan de salir alegres y un manto gris las cierne; mi mirada dejó de ver el horizonte y no ve más allá de mi bigote; aquellos sueños se desvanecieron entre las lágrimas de aquél momento y las ilusiones se perdieron con el frío del viento. Supieras que mi amor es eterno y que mis caricias verdaderas, que mis miradas de felicidad eran por tu cuerpo y que mis besos sólo acertaban a tus labios... Supieras tantas cosas que quisiera decirte, pero que ya no tienen sentido.
Podría decirte que te entregaría mi vida, que te daría mi corazón, que te amarraría entregándote un riñón, pero sé que no quieres estar conmigo, sé que no quieres seguir conmigo, sé que no sueños con un mundo en el que estemos sólo los dos, abrazados bajo el calor del sol, enamorados entre las estrellas y acurrucados con el clamor de la luna en forma de corazón.

Nada, no, nada tiene sentido, ni para ti ni para mi, ni para mi sueños ni para mi ilusión, ni para mi cerebro ni para el corazón, ni mi alma ni mi mente ni mi espíritu tienen sentido sin vos, nada existe y nada vale, nada es verdad y no existen las mentiras, todo es confusión, todo es recuerdo, nada es realidad, ni presente ni felicidad.

Te Quiero y te esperaría toda la eternidad, pero no sé si la eternidad sea suficiente para que te des cuenta de que quieres volver y regresar, o si mi cuerpo y mi alma puedan vivir en sombría oscuridad todo el tiempo que te demores en pensar y decidir saltar a mis brazos y juntos seguir.

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