Parecía un sueño hecho realidad, parecía un bello amanecer y un excelente momento para abrir mi corazón, parecía que todo estaba listo para ser feliz, que todo iba viento en popa para lograr ser feliz... Pero no todo es un cuento de hadas ni todo es un bello momento.
Las nubes ocultaron aquél sol que aun no lograba salir, opacandole sin dejarle tan solo mostrar un haz de luz por entre las llanuras de aquél lugar, un fuerte viento vino a llevarse todos mis sueños, vino a dejarme sin aliento, sin pensamientos y sin emociones, todo se lo llevó el viento, todo se fue en aquella ventolera elevada como por arte de magia, la imagen se oscurecía gracias a las nubes, poco a poco se volvía más y más borrosa... Pero aun estábamos ambos sentados ahí, tumbados sobre la hierba que se mecía violentamente, junto a aquellos árboles que parecían querer salir de la tierra y lanzar fuera sus raíces que le afirmaban aún, bajo el leve susurro que nuestros corazones aun lograban percibir.
Nada volvió a ser igual, él se levantó mientras yo sólo reaccionaba mirándole, las lágrimas no tardaron en aparecer como verdaderos diluvios en mi rostro, y cómo un bello rocío matutino en el de él. Comenzó a caminar, en dirección contraria a mi, lo vi avanzar... Un paso, otro paso, y tras ese un paso más, y así hasta avanzar un par de metros. - ¿Eso es todo? -Y el silencio reinó, el viento dejó de resoplar, los árboles de tambalear, la hierba bajo sus pies se detuvo... Respiro hondamente, dio un suspiro, miro atrás y nuestras miradas se toparon un sólo segundo antes que él comenzara nuevamente a caminar, en silencio, perdiéndose entre el paisaje, el viento que volvía a resoplar con mayor fuerza y mis lágrimas que nublaban el camino...
Se iba, se fue. Así, sin decir adiós, sin una sonrisa, sin una emoción... Sólo se fue esperando no volver, cómo se iba y alejaba mi felicidad, mis sueños y mi verdad. Dejaba nuevamente una oscura mancha entre mi corazón y mi mente, la cuál sabia. no volvería a desaparecer. Nadie más volvería a aparecer en mi vida cómo él.
Las nubes ocultaron aquél sol que aun no lograba salir, opacandole sin dejarle tan solo mostrar un haz de luz por entre las llanuras de aquél lugar, un fuerte viento vino a llevarse todos mis sueños, vino a dejarme sin aliento, sin pensamientos y sin emociones, todo se lo llevó el viento, todo se fue en aquella ventolera elevada como por arte de magia, la imagen se oscurecía gracias a las nubes, poco a poco se volvía más y más borrosa... Pero aun estábamos ambos sentados ahí, tumbados sobre la hierba que se mecía violentamente, junto a aquellos árboles que parecían querer salir de la tierra y lanzar fuera sus raíces que le afirmaban aún, bajo el leve susurro que nuestros corazones aun lograban percibir.
Nada volvió a ser igual, él se levantó mientras yo sólo reaccionaba mirándole, las lágrimas no tardaron en aparecer como verdaderos diluvios en mi rostro, y cómo un bello rocío matutino en el de él. Comenzó a caminar, en dirección contraria a mi, lo vi avanzar... Un paso, otro paso, y tras ese un paso más, y así hasta avanzar un par de metros. - ¿Eso es todo? -Y el silencio reinó, el viento dejó de resoplar, los árboles de tambalear, la hierba bajo sus pies se detuvo... Respiro hondamente, dio un suspiro, miro atrás y nuestras miradas se toparon un sólo segundo antes que él comenzara nuevamente a caminar, en silencio, perdiéndose entre el paisaje, el viento que volvía a resoplar con mayor fuerza y mis lágrimas que nublaban el camino...
Se iba, se fue. Así, sin decir adiós, sin una sonrisa, sin una emoción... Sólo se fue esperando no volver, cómo se iba y alejaba mi felicidad, mis sueños y mi verdad. Dejaba nuevamente una oscura mancha entre mi corazón y mi mente, la cuál sabia. no volvería a desaparecer. Nadie más volvería a aparecer en mi vida cómo él.
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