Tres noches, dos días y un cielo gris que observaba nuestro romance.
Tres noches, dos días y un billar de estrellas que no dejamos de mirar.
Tres noches, dos días y un corazón que se partia al partir.
Tres noches, dos días y un sentimiento que no se corrompía.
Tres noches, dos días y cinco minutos para saber que era real.
Tres noches, dos días y un billar de estrellas que no dejamos de mirar.
Tres noches, dos días y un corazón que se partia al partir.
Tres noches, dos días y un sentimiento que no se corrompía.
Tres noches, dos días y cinco minutos para saber que era real.
Tres noches, dos días y aun así puedo decir que lo que siento es amor, puedo admitir que aunque no lo buscaba y aunque no lo quería y sin pensarlo me lancé a tus brazos para abrazar y aferrarme a tus besos, que buscaban los míos entre cientos de labios, que añoraban los míos como mis carne a tu cuerpo.
Tres noches, dos días y fogosos encuentros en medio del bosque, pieles sudorosas unidas al mismo ritmo, guiadas por fuerzas internas de poderosa magnitud que enloquecían nuestras mente y nublaban nuestra visión.
Tres noches, dos días y un momento para descansar.
Tres noches, dos días y un poderoso ruido atormentaba mis oidos.
Tres noches, dos días y un caluroso verano.
Tres noches, dos días y un resultado eterno.
Tres noches, dos días y cinco minutos antes del adiós.
Tres noches, dos días y un poderoso ruido atormentaba mis oidos.
Tres noches, dos días y un caluroso verano.
Tres noches, dos días y un resultado eterno.
Tres noches, dos días y cinco minutos antes del adiós.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario