Ley de Intercambio Equivalente

"El hombre no puede ganar nada sin dar primero algo a cambio"
"Para crear algo de igual valor debe perderse"

martes, 26 de febrero de 2008

Gustave, extraña visita.

Caminando por aquellos rincones que me guiaban a mi hogar antes que despuntara el día me dediqué a inspeccionar una extraña bodega donde había visto a muchos alimentarse y a otros tanto divertirse con preciosas jóvenes, sin embargo en esta oportunidad, era un asalto, un robo a mano armada contra un jovial caballero, de unos 60 años que en un pasado había conocido, por lo que me dispuse a ayudarle, fui a defenderlo anteponiéndome entre la bala y su pecho, resultando levemente herido en mi centro, para luego atacarlo y alimentarme hasta cercano a su muerte. Para cuando volteé descubrí que aquél hombre que me parecía tan conocido, lo era, y no sólo eso, había sido un antiguo amigo de mi infancia, lo que me extraño por que mi infancia había resultado hace más de unos 300 años, por lo que no había razón para mantenerse en vida.

- ¿Qué... qué... qué cosa eres tú?

Cosa... Me extrañó, pensé que me reconocería, aunque por lo que creí al verlo, supuse que seria uno de sus tataranietos al que me había encontrado, así que no dispuse a luchar contra él y simplemente le especifiqué que había salvado su vida, que ahora podría irse tranquilo y que nadie lo podría inculpar por aquél accidente, por lo que puntualicé en que se fuera rápidamente y antes de que el sol asomara por entre los antiguos tejados de aquella zona me apresuré a refugiarme en la casa que antiguamente perteneció a mis antepasados.

Es la única casa que permanece con sus fachadas y formas originales, y que aun así se mantiene con la misma fuerza que en sus comienzos, creo que el mismo hechizo que me mantiene a mí con vida mantiene esta casa con tal estado. Me han preguntado muchas veces como mantengo la casa y cual hace una broma respondo que ha de ser una casa vampiro... A lo que todos ríen me apresuro a terminar confiando que en un tiempo estudié en París arquitectónica antigua, por lo que yo mismo la he ido reparando y así se ha mantenido como tradición.
No espero que me crean, pero tienen tanto miedo de que lo eso del vampiro sea real que se apresuran a creer dichosa mentira, y aun así, ni yo mismo sé cómo logra mantenerse en pie esta casa, lo bueno es que lo hace y al ser una antigua casona, es oscura para poder mantenerme oculto aún de día, y con aquellos frondosos árboles puedo salir al patio y compartir con mis vecinos, aunque sea desde dentro de mi hogar, para así no levantar más sospechas del porqué no envejezco...

En una antigua época, no lo habría notado, pero aquella mañana al entrar a mi casa y saludar a uno de mis vecinos noté que habían más personas dentro de la vivienda, por lo que cuidadosamente me detuve a conversar con Louis, mi vecino, mientras percibía la naturaleza de mis nuevos acompañantes.
No me bastó mucho tiempo en darme cuenta que simplemente eran seres humanos normales y comunes, sin ninguna característica especial, sólo noté que uno de ellos, quien por su posición dentro de la casa debió de ser el líder, sangraba en su pierna izquierda y tenia herido el hombro derecho, más nunca pensé podrían ser una latente amenaza.
Me despedí tan formalmente de mi vecino como cada vez que entablaba algún tipo de conversación con la baja nobleza, y me aproximé a entrar, pero antes de girar el pomo de la puerta mi vecino emitió un agudo grito inaudible para los humanos, por lo que a mi velocidad suprahumana llegué al lado más oscuro que encontré y noté que aquél humano, no era más que un licántropo en forma normal...
Me asusté, mi casa estaba siendo rodeada de un centenar de Licántropos, por lo que deduje que aquél herido dentro en mi sala de estar no era más que Gustave, su líder. Me volteé y entre velozmente a mi casa, es de saber que los Licántropos no pueden superar la velocidad de un Vampiro, por lo que tuve la oportunidad de pasearme y descubrir donde estaban acomodados todos los que estaban dentro y posteriormente, recordando sus posiciones, me presenté frente a Gustave...

No hay comentarios.: