A medida que crecia me di cuenta de que la humanidad está dejando de serlo y que el hombre deja de estarlo.
Cada vez más inhumano, cada vez más distinto de lo que conociamos, de lo que sabiamos, de lo que leiamos, cada día dirigiendose a un abismo del que no es fácil salir, del que no es fácil escapar y que nos atrae cada vez más... Bajamos a una infrahumanidad acabada en la que uno es un prototipo del mismo y en el que los sentimientos no son más que extensiones del egoismo y el centrismo emocional hacia uno. Y es ahi, en la infrahumanidad donde estamos encaminados, pasamos de ser seres, pasamos de ser humanos para convertirnos en intentos, en prototipos, en deseos de la humanidad que perdimos con el tiempo, nos volvemos cada vez más despiadados al no poder alcanzar nuestras metas y al darnos cuenta de que estamos solos en este nuevo mundo, donde la generosidad, la compasión, la reflección y las mayores virtudes de la humanidad quedan en lo obsoleto de los nuevos tiempos, y es así como luchamos en contra de los demás y en contra de nosotros mismos por intentar sobrevivir, batallamos contra aquellos que están a nuestros lados, ni siquiera la familia es un refugio o el amor una opción.
Infrahumanos todos, descendientes de la humanidad, prototipos de ser, ingenuos de la decadencia expuesta, fuerzas sin fuerza y humunculos del poder tener paciencia que entre todos los genes la mutación existe y entre todos los mundos la salvación se presenta, por lo que debemos escuchar a la suprahumanidad que a nuestras vidas llegará, debemos reacción frente a la novedad de un lado humano de un ser infrahumano. Bajemos un tiempo, vivamos el infierno, aprendamos de la capacidad que tenemos de ercordar para luego subir, para luego humanizarnos, para así seguir avanzando a aquella suprahumanidad prometida, donde seamos más que seres y seamos más que nosotros, donde podamos ser y no ser, donde podamos avanzar y retroceder, donde la humanidad que tenemos pase a un nuevo estadio y en pequeños dioses nos volvamos...
Cada vez más inhumano, cada vez más distinto de lo que conociamos, de lo que sabiamos, de lo que leiamos, cada día dirigiendose a un abismo del que no es fácil salir, del que no es fácil escapar y que nos atrae cada vez más... Bajamos a una infrahumanidad acabada en la que uno es un prototipo del mismo y en el que los sentimientos no son más que extensiones del egoismo y el centrismo emocional hacia uno. Y es ahi, en la infrahumanidad donde estamos encaminados, pasamos de ser seres, pasamos de ser humanos para convertirnos en intentos, en prototipos, en deseos de la humanidad que perdimos con el tiempo, nos volvemos cada vez más despiadados al no poder alcanzar nuestras metas y al darnos cuenta de que estamos solos en este nuevo mundo, donde la generosidad, la compasión, la reflección y las mayores virtudes de la humanidad quedan en lo obsoleto de los nuevos tiempos, y es así como luchamos en contra de los demás y en contra de nosotros mismos por intentar sobrevivir, batallamos contra aquellos que están a nuestros lados, ni siquiera la familia es un refugio o el amor una opción.
Infrahumanos todos, descendientes de la humanidad, prototipos de ser, ingenuos de la decadencia expuesta, fuerzas sin fuerza y humunculos del poder tener paciencia que entre todos los genes la mutación existe y entre todos los mundos la salvación se presenta, por lo que debemos escuchar a la suprahumanidad que a nuestras vidas llegará, debemos reacción frente a la novedad de un lado humano de un ser infrahumano. Bajemos un tiempo, vivamos el infierno, aprendamos de la capacidad que tenemos de ercordar para luego subir, para luego humanizarnos, para así seguir avanzando a aquella suprahumanidad prometida, donde seamos más que seres y seamos más que nosotros, donde podamos ser y no ser, donde podamos avanzar y retroceder, donde la humanidad que tenemos pase a un nuevo estadio y en pequeños dioses nos volvamos...
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