Mauricio pensó un día en aquel perfecto lugar donde nada de lo que pasara en nuestro mundo afectara la tranquilidad de los habitantes de aquel nuevo mundo, pensó en un maravilloso lugar en el que nada podría afectar la felicidad de las personas, en el que todos pudieran encontrar los caminos adecuados para lograr llegar a la tan ansiada felicidad.
Aquel mundo tenia un sol que alumbraba toda la tierra y cuyo calor no era desbordante, sino que era lo justo y necesario para mantener a la población, y durante las noches una gigantesca luna los observaba, una bella luna que cada 28 días dejaba de iluminar para esconderse durante una semana y aun así las estrellas no dejaban de brillar. Era un mundo en el que las cálidas aguas de sus océanos bañaban a todas las personas que quisieran entrar y los animales, tanto de la tierra, el mar o los aires, se encontraban en comunidad, en compañía uno de los otros. Era un mundo en el que la lluvia no significaba tristeza ni melancolía, sino que significaba otra oportunidad para ver la vida con otros ojos, para reflexionar de la vida y las materias que le son parte, donde la neblina no representaba peligros de frío o accidentes, sino que más bien una forma de expresar que el mundo siempre nos es desconocido y que debemos adentrarnos en él a pesar de no saber donde pisamos. Era un bellos mundo en el que no habían países ni guerras, donde todos eran realmente amigos y no existía la traición porque ¿¿Para qué traicionar o lastimar a otro si ya soy feliz?? No tenia sentido eso, por lo que todos vivían en completa armonía y tranquilidad. Era un mundo en el que no existían las ansias de poder ni de territorio, donde todos eran libres y podían expresarse con total tranquilidad, un mundo en el que todos desean vivir y donde la muerte no atemorice a nadie ni los persiga.... Mauricio no pudo siquiera terminar de soñar, es triste y cruel que interrumpan un sueño, pero es peor si ese sueño, ese mundo utópico, esa bella fantasía es rota y se le niega la oportunidad de llegar a tener un final, es triste saber que mientras un pequeño niño sueña con la felicidad del mundo y la suya una bomba cae sobre él....
Es triste cuando rompen nuestros sueños, es triste cuando sólo son sueños, es triste cuando destruyen más que un sueño, es triste cuando no podemos ni siquiera soñar.... Tanta tristeza y desesperación sin solución, tantas formas de escapar de la realidad, pero ¿¿Para qué?? Para poder darnos la fuerza de seguir, para poder encontrar encontrar la esperanza de alcanzar ese sueño.... Hay tantas respuestas al para qué tenemos sueños, pero se resume en que soñamos para ser felices, soñamos para encontrar la felicidad y soñamos por qué en nosotros siempre hay algo de felicidad, sólo tenemos que dejar de soñar y empezar a cumplir todos esos sueños....
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