Amanece de nuevo y mi alma se ve ensombrecida otra vez, amanece en la ciudad y mi imaginación comienza a volar, amanece en la ciudad y yo comienzo a dormirme.... Es extraña esta circunstancia, mientras la gente comienza a despertar yo me voy a dormir, mientras la gente reboza del calor de su propia sangre yo debo extraerla para poder sentirla y sentirme vivo, yo debo arrancarla de su fuente, matar para vivir, comer de otros lo que nunca se pensó podría alimentar a alguien.
Cada vez que llega este amanecer me pongo nostálgico, ya van varios años en los que no puedo observarlo ni sentir su calidez, pero yo decidí llevar esta vida, yo decidí llevar esta muerte, yo decidí comenzar esta nueva vida, este infierno que me llena desde el centro y del que no puedo escapar, del que no podría escapar aunque quisiera, aquel infierno que me refugia de todas mis fechorías, de mis pecados, de mis placeres y de mis sentimientos o lo que queda de ellos.
El día pasa tan rápido dentro de esta especie de habitación, días y noches se confunden y lo único que me insita a salir es mi ansia de alimento, el volver a sentir mi cuerpo frío como el hielo me produce miedo, sentir que ya no hay sangre que circule por mi cuerpo hace que me ponga intranquilo, hace que quiera salir a llenarme de aquel liquido tan vital.
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Ya es de noche, mi cuerpo vuelve a despertar, mis sentidos comienzan a resurgir y esta ansia mía por la sangre me llena para poder ir a alimentarme, otorgándome las fuerzas para poder extinguir vidas como la que en un tiempo yo también tuve.
El frío de la noche no se iguala al de mi cuerpo sin cálida sangre circulando, la oscuridad de la noche se ve opacada con lo fino y blanco de mis rasgos, el ruido de la noche no puede tocarme a la velocidad en la que puedo moverme, esta noche, en la que me camuflo no puede verme a menos que yo quiera.
La noche lo es todo, es aquí donde ocurre todo, es en este estado del día en que el mundo gira y se mueve. Veo gente por todas partes, pero mis presas no pueden ser cualquier persona, no me alimentaré de la sangre de un borracho, no me alimentaré de la sangre de un pordiosero, si comeré así el resto de esto que supondría ser una vida, que sea sangre de la buena, sangre de algún infante inocente, sangre de aquél que come y bebe de lo más fino, sangre de aquellos que con su sola presencia creen que pueden mover a este mundo.... A aquellos que la vida les ha dado de mucho y que no han disfrutado de nada, a aquellos que no merecen la pena seguir difamando en este mundo, a aquellos que sólo podrían servir como mi alimento....
Sangre joven, cuerpos bellos, si tan sólo supieran que somos los únicos seres que nos mantenemos tan hermosos que ni el pasar de milenios podría opacarnos, que ni el pasar de milenios nos hace más débiles o más lentos.
Pero... ¿¿Qué es eso?? ¿¿Es presa o cazador?? ¿¿Estacas?? ¿¿Crucifijos?? ¿¿Biblias?? ¿¿Creerán que somos demonios?? No somos demonios, somos los seres más parecidos a Dios, somos aquellos ángeles que Dios hizo bajar para que se hiciera su voluntad y para que pudiéramos gobernar desde las sombras de esta ciudad.
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