Al llegar arriba me sentí tan incomodo, extraño, volver a respirar el aire, volver a sentir esa brisa que te quita el aliento, y fui directo a mi cama, fui a mi casa, a mi hogar real, al lugar donde creia que estaba mi hogar, pero ya no quedaba mucho de el, quedaba mi cuarto, mi cama, el espacio fisico, pero habian otras personas habitandola, me di el valor y entré. Al entrar me recibieron bien, creo que me conocian de antes y que se habian preocupado de mi en mi ausencia. Fui a mi cuarto y dormi, no sé cuanto tiempo habre dormido, pero al despertar estaban esos extraños seres a los pies de mi cama pidiendome volver, insistiendo en que el lecho marino era mi verdadera realidad. Me hicieron pensarlo, pensé en volver, pero algo dentro de mí me dijo que no, que mi verdadero hogar era donde estaba ahora, la superficie, no aquel lecho marino, no aquella infinidad de cavernas ni corales bellos, pero les dije que si ellos lo aceptaban podia ir a visitarlos de vez en cuando para saber como se encuantran, pero que no sería algo eterno, que no seria de forma permanente y que debian respetar mi decisión de sólo bajar un par de veces y no por mucho tiempo.... Creí que se enojarian, pero no fue así, se pusieron felices y aceptaron encantados diciendo que me esperarian cuando yo estubiera preparado y quisiera volver a bajar.
jueves, 24 de mayo de 2007
Caminata al fondo del Mar
Una noche desperté asustado, creí que en mi cuarto todo se movía, pero al despertar descubrí que no había sido mi cuarto sino yo quien se movia tan estrepitosamente que me despertó.
Al abrir los ojos me vi siendo llevado por un extraño ser a un extraño lugar, me asustó tanto que volví a cerrar mis ojos e intente no moverme para no llamar la atención de mi capturador.
Supongo que habrán pasado unas cuantas horas antes de que me dejaran en un lugar cálido y bastante acogedor.... Era el fondo marino, estaba acostado dentro de un castillo hecho de oro macizo, con perlas gigantes y grandes ventanas, todos me observaban y murmuraban cosas a mi alrededor.
Creí que me harian algo, uno siempre tiene ese temor ante personas nuevas y situaciones extrañas, pero no, sólo querian conocerme y saber como era el mundo de la superficie....
Me encantó, me dieron una vuelta por las profundidades del mar, en las cuales encontré muchas cosas de las que yo habia soñado o pensado, caminé por partes muy alegres, llenas de corales y de plantas marinas tan hermosas que no me daban ganas de volver, pero tambien habian lugares oscuros, donde me daba miedo seguir caminando. Pero era hermoso caminar por las profundidades del mar, era singular e inaudito, pensaba que cuando llegara a la superficie le contaria a todo el mundo que habia estado ahí y que era feliz la vida a tal profundidad, pero lo que yo no sabia era la dificultad para poder salir de aquellos lugares oscuros donde llegue a meterme.
El frío de la noche se iba y comenzaba ese calorcito que se siente cuando el sol comienza a salir, pero eso me hizo comprender que mi lgar no estaba dentro del mar, que no estaba aquí, sino allá arriba, que tenia que subir a la superficie, volver a poner mis pies sobre suelo y tierra firme, donde el sol brilla y la brisa refresca.... Pero no podia, estaba atrapado en esa oscuridad, entre medio de helechos y algas, entre medio de cavernas inexploradas y de praderas deserticas, pero no me daría por vencido, no me dejaria atrapar tan fácilmente e intente luchar, luchar contra todo esto, luchar e intentar vencer. Pero mi esfuerzo no era suiciente y fue en ese momento, cuando yo me habia dado por vencido que apareció de entre las algas un tritón, un ser que vive debajo del agua, con cola de pez y cuerpo de hombre, una sirena en masculino, y fue él a quien acudí, él me ayudo a subir, y le agradesco mucho lo que ha hecho por mí, ese tritón tenia nombre pero no lo recuerdo, bajo el mar las palabras sobran y los sentimientos y acciones mandan.
Pero.... No podia subir aun, debia despedirme de todos aquellos seres que me hicieron comprender la magnitud del fonfo marino, la inmensidad de todo esto, no podia irme sin decir adios ni abandonarlos cuando ellos habian sido tan buenos conmigo, asi que fui a aquella parte donde me dejaron la primera vez.... Al llegar alli no habia nadie y comprendi que era algo que debia ocurrir, comprendi que era necesario para que yo pudiera salir del mar. Comence mi ascenso a la superficie recordando lo feliz y triste que fui alli abajo y con ganas de regresar, pero algo más fuerte me decia que no, que debia subir y ser feliz donde me correspondia, en la superficie, asi que seguia mi viaje.
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